
Esperas a bordo y la actitud de las azafatas: el detrás de escena del caos en los vuelos en EE.UU.
Se estima que casi tres millones de personas circulan cada día en los aeropuertos de Estados Unidos. Este miércoles, por un lapso definido, todas las operaciones quedaron suspendidas tras una ...
Se estima que casi tres millones de personas circulan cada día en los aeropuertos de Estados Unidos. Este miércoles, por un lapso definido, todas las operaciones quedaron suspendidas tras una falla en el sistema de la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés), que ocasionó múltiples retrasos y esperas en diferentes puntos. Los pasajeros permanecieron en las filas de abordaje o incluso adentro de los aviones a esperas de un cambio en la situación.
¿Qué está pasando con los vuelos en EE.UU.?
Entre los múltiples testimonios destacó la historia de la familia Blaine, cuyos integrantes pasaron cinco horas dentro del avión, en espera del viaje que los llevaría del aeropuerto de Kahului, en Hawái, a Dallas, Texas. Finalmente, el vuelo fue uno de los cancelados. Como respuesta, la aerolínea American Airlines ofreció encontrar espacios en un hotel para que los Blaine y el resto de los pasajeros puedan descansar hasta la reprogramación de su viaje, según reportó la cadena CNN.
Otra historia similar la vivieron los tripulantes del vuelo 51 de American Airlines, que tuvieron que esperar más de tres horas para despegar desde el aeropuerto de Heathrow en Londres, según relató un viajero a la misma cadena. Shabnam Amini, residente en Dallas, relató que antes de embarcar les informaron que había retrasos, pero les permitieron subir al avión de todas maneras. Según su experiencia, durante la larga espera las azafatas se preocuparon por entregar bebidas a todos quienes estaban a bordo.
Sara Hole y su pareja, Drew Tomlinson, esperaban junto a su puerta en el Aeropuerto Internacional Newark Liberty (Nueva Jersey). Ambos relataron a The New York Times que, al no recibir explicaciones de lo que sucedía, se dieron cuenta de que la situación era grave.
El drama no solo se manifestó en las terminales áreas. Algunos viajeros que tienen programados vuelos para las siguientes horas temen que sus itinerarios también se vean afectados. Tal es el caso de la tiktoker @chasingoz, que compartió un video donde reveló su ansiedad tras conocer el cese obligado de las operaciones. En su caso, el viaje se reprogramó para mañana: “Si mi viaje inaugural en 2023 se ve envuelto en este espectáculo, voy a estar muy enojada”.
En uno de los últimos balances de la situación, se reportó que unos 5400 vuelos habían sido retrasados y al menos 900 cancelados, según el sitio FlightAware, dedicado a monitorear el tráfico aéreo en todo el mundo. Las autoridades de aviación anticiparon que tomará horas recuperar la normalidad total. Airlines for America, la asociación que reúne las compañías aéreas del país, advirtió que el problema causó “retrasos operativos significativos”.
“Agradecida por los iPads”Con tantas cancelaciones, las historias de casos particulares colman las redes sociales. Nicole Mintiens se disponía a viajar con su pequeño cuando la medida los obligó a encontrar el mejor lugar en la sala de espera del aeropuerto de Middletown, Pensilvania, para esperar. “Agradecida por los iPads. Desesperados de ganas de estar ya en casa”, publicó en su cuenta de Twitter @Nicole_Mintiens.
Mientras tanto, otra pareja, Denise Meagher y David Ippolito, de 52 y 66 años respectivamente, decidió tomar las cosas con calma mientras llegaban al aeropuerto de LaGuardia, en Nueva York, para viajar a Florida: “No tenemos prisa. No tenemos una conexión que hacer”, declaró Meagher a The New York Times. Además, aseguró que veía la decisión de la F.A.A. como una medida de seguridad necesaria.
Ante los cuestionamientos de las razones que obligaron a mantener en tierra a todos los aviones del país, el presidente estadounidense, Joe Biden, ordenó una investigación al Departamento de Transporte (DOT). Por su parte, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, descartó que se tratara de un ataque cibernético.