
El sorprendente cargamento que encontraron los inspectores de la Aduana al revisar un camión de bomberos
Cuando los inspectores de la Aduana revisaron el camión de bomberos estibado en la bodega de un barco proveniente de Brasil, nunca imaginaron la millonaria carga que se ocultaba en la cabina del v...
Cuando los inspectores de la Aduana revisaron el camión de bomberos estibado en la bodega de un barco proveniente de Brasil, nunca imaginaron la millonaria carga que se ocultaba en la cabina del vehículo. En un momento de la revisión del buque, amarrado en el puerto de Zárate, el perro entrenado para la detección de drogas marcó la autobomba.
A medida que se acercaba a la cabina, aumentaba la agitación del perro que comenzaba a dar vueltas al costado de la puerta del conductor. Entonces, el guía alertó a los inspectores sobre la posible presencia de drogas en el vehículo. Ante esta situación, el personal de la Aduana convocó a testigos.
Al abrir la puerta del camión de bomberos, los funcionarios encontraron paquetes etiquetados con logos de una marca de gaseosas y de un automóvil autónomo. Luego de tomar muestras de los paquetes y de pesarlos, los inspectores de la Aduana comprobaron que la sustancia contenida en los envoltorios había dado positivo en cocaína de máxima pureza al ser sometido a la acción de los reactivos químicos.
Se trataba de un cargamento de casi 59 kilogramos de cocaína que, supuestamente tenía como destino un puerto de Europa. Según informó la Aduana, la droga secuestrada tendría un valor aproximado de US$ 820.000 en nuestro país, pero el precio aumentaría a US$ 3.920.000 puesto en Europa.
El barco había partido de la ciudad brasileña de Paranahua. Al revisar la escena del hallazgo y, luego de consultar con los investigadores de la Policía Federal de Brasil y de la Aduana de ese país, abonaron la sospecha de que la droga sería propiedad de una facción de la organización criminal brasileña Primer Comando Capital (PCC), creada en San Pablo, según informó oficialmente la Aduana argentina.
La principal hipótesis del Departamento Narcotráfico de la Aduana apuntaba que la banda delictiva que puso la cocaína en el lugar donde fue encontrada, se habría equivocado de camión, debido a que se trataba del único vehículo que estaba en barco que no tenía destino europeo. Los otros camiones estibados al lado eran enviados a Europa.
“Luego de intercambiar información con la Policía Federal de Brasil y la Aduana Brasilera, el organismo argentino reasaltó que los puertos de Santos y Paranahua son la salida al continente europeo utilizada por el Primer Comando Capital (PCC), la organización narcocriminal más importante de la región, que desde hace una década explota un nicho de mercado diferente al de las organizaciones colombianas y mexicanas”, indicó la Aduana en un comunicado.
Al mismo tiempo que los inspectores de la Aduana, labraban el acta correspondiente al hallazgo de casi 59 kilogramos de cocaína, divididos en 54 paquetes, avisaron a los detectives del Departamento de Investigaciones del Narcotráfico de Prefectura Naval Argentina en conjunto con la División Operaciones de la Prefectura Zárate que se hicieron cargo del sumario para profundizar la pesquisa sobre los dueños del cargamento, el destino de la droga y la identificación de los integrantes de la red de narcotraficantes que utilizaba la mencionada ruta.
La instrucción del sumario quedó a cargo del juez federal de Zárate-Campana, Adrián González Charvay, quien dispuso una serie de medidas para tratar de identificar a integrantes de la red de narcotraficantes.
Según fuentes de la investigación, la droga fue hallada en un camión de bomberos que fue cargado en el puerto de Rotterdam, de los Países Bajos. Luego de pasar por los puertos de Amberes, en Bélgica y Paranaguá en Brasil, el buque llegó a la terminal portuaria de Zárate en diciembre pasado. Durante la inspección realizada en la bodega del barco, los inspectores hallaron la droga.
Según fuentes de la investigación, la autobomba, que tenía como destino un cuartel de bomberos de la Argentina, habría sido utilizada como el lugar en el que, por un motivo desconocido por los detectives, los narcotraficantes abandonaron la droga, en un momento en el que movían el cargamento.